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Nathanael Santiago, de niño inmigrante; Diablo Rojo de adulto

A los nueve años la pobreza le arrebató los sueños de progreso a su familia y el beisbol se había convertido en una utopía

A los nueve años, el beisbol para Nathanael Santiago era muy lejano. Vivía en Atlixco, Puebla, de donde la pobreza le arrebató los sueños de progreso a su familia y tuvieron que emigrar.

Diez años después, ya con la pelota metida en su mente, supo que andar el sendero rumbo al profesionalismo se había convertido en una utopía. “Estaba destinado a ser elegido para jugar beisbol en “High School”, pero sin papeles, era imposible”, recuerda el pelotero.

Así que tomó el martillo y aplacó la madera, ya solo tenía encuentros fugaces con la pelota. Cinco años de domingos hasta que logró su residencia y la suerte cambió. Nunca se dio por vencido.

Ya tenía 24 años, así que fue muy extraño que aquel buscador de los Gigantes lo firmara en diciembre del 2014. Fue un año y medio sin muchos cambios, hasta que lo “descubrió” Miguel Ojeda, quien dirigió en sucursales de los Gigantes y antes, había dado su campeonato más reciente a los Diablos Rojos del México.

Con su baja en el último día de los entrenamientos de primavera, la única opción estaba muy cerca de su lugar de origen, en la Ciudad de México, a donde llegó en el 2016 recomendado por Ojeda, quien ahora es presidente adjunto de la organización escarlata.

No hubo buenos resultados en su estreno con los pingos. En invierno, los Naranjeros de Hermosillo le dieron una oportunidad.

Ahí conoció a Maximino León y Bronswell Patrick, los coaches de pitcheo de la novena, quienes cambiaron su mecánica y lo encaminaron al éxito

 

Así que en 2017, 25 juegos salvados sorprendieron a la Liga, solo cuatro menos que el líder Chad Gaudin. “Empecé con el relevo largo, pero me dieron la oportunidad de cerrar juegos y me ha ido bien“.

Miguel Ojeda me dio la confianza hace dos años cuando jugamos con puros mexicanos. Me fue bien en ese año y he lanzado mejor tanto aquí como en la Liga del Pacífico”.

Al cierre de la primera vuelta en la actual temporada, el poblano suma nueve rescates, lejos de aquel registro pero con un premio que lo ha vuelto a sorprender, ya que participará en su primer Juego de Estrellas, “es un gran honor, llevo cuatro años en la Liga y estoy contento, alegre por esa oportunidad y la voy a disfrutar. Emocionado porque viene familia de Miami, me tocó conseguir muchos boletos para ellos, así que no aguanto las ganas de que vengan a este parque”.

Junto a Arturo López, fueron los únicos lanzadores de los pingos en el evento de media temporada, en el Estadio Alfredo Harp Helú.