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“El Chango” González, viviendo su sueño en el triatlón

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Franco. Coherente en pensamiento y ejecución. Ése es el estilo de Rodrigo González López, triatleta de 26 años nacido en la Ciudad de México...

Franco. Coherente en pensamiento y ejecución. Ése es el estilo de Rodrigo González López, triatleta de 26 años nacido en la Ciudad de México y que vive prácticamente lo que soñó.

Ya no sólo es parte del Grupo Elite de México que encabeza el veracruzano Eugenio Chimal Domínguez, sino que por vez primera estará en unos Juegos Olímpicos, al haber obtenido la tercera plaza para el país.

“Una gran satisfacción, es el sueño de cualquier deportista, ese sueño que desde chico entrenas para eso, porque es a largo plazo, es algo distante, pero al mismo tiempo vas viendo que cumples los objetivos a mediano y largo a plazo, que te va acercando a esa meta.

“Llevo muchos años con los Juegos Olímpicos en la mente, y ahora verlo tan cerca, estas clasificado, es una gran satisfacción que reafirma el trabajo que he venido haciendo estos años”, detalló.

Pero a la dosis de sufrimiento que vivió durante sus pruebas, se le agregó ese tinte de estrés mayor, debido a que tuvo que abandonar en la última competencia clasificatoria a Río 2016, en Yokohama, abriéndoles las puertas a los perseguidores de esa plaza nacional.

“Primero fue frustrando en el momento de la caída, porque sabía que debía puntuar en esa prueba, si no puntuaba iba a depender de los resultados de los demás y no podía continuar porque tenía el tubular fuera de la llanta, ya no había forma para continuar.

“Me fui al área médica a tratar las heridas, pero sabía que aunque mis posibilidades estaban bajando estaba aún la carrera y nada estaba escrito”, apuntó.

Rodrigo prácticamente sacó el ábaco cuando restaban 10 kilómetros de competencia. Y es que el triatleta mexicano sacó su tabla de puntuaciones y se puso a hacer cuentas, viendo cómo se colocaban sus rivales directos que peleaban por la plaza olímpica.

“De verdad que fue un momento estresante y a la vez un momento de gran alivio cuando vi que en la última vuelta, y con las cuentas que estaba haciendo, los números que me daban para darme esa plaza”, señaló.

No obstante espero a que la Federación Mexicana de Triatlón cumpliera el protocolo de oficialización.
Pero a la par, es un tipo común y corriente, sencillo, dicharachero, sociable, que siente un gran amor por su pareja, y a la vez con un pecado culposo, la comida.

Cuando se le pregunta qué hace cuando está fuera de temporada esboza una sonrisa.
“Me gusta comer de todo, tengo una pasión por la gastronomía y probar cosas diferentes; siempre que voy a otro país me gusta comer lo típico de ese país y conocer la cultura a través de la comida y siempre estoy dispuesto a probar cosas nuevas”, indicó.

Ya en temporada se tiene que “portar bien”, comer ensaladas, pescado, puré de papas, pasta, sushi, en general de todo.
“El Chango” nace como un apodo que le puso su padre cuando Rodrigo era pequeño, porque era muy inquieto, tanto que se colgaba de los árboles; eso lo escuchó un amigo de la familia y en cada oportunidad lo presentaba así.

La historia de González López va muy de la mano a la disciplina, esa hiperactividad de niño fue apaciguada por el triatlón, disciplina de la que se enamoró fielmente y a la cual le ha entregado todo, con base en una seria disciplina.
“Siempre he tenido claro lo que quiero, dispuesto a sacrificar cosas y personas, lo que personas con más talento que yo no han estado dispuestos a sacrificar y es lo que me ha llevado a estar en donde estoy.

“El hecho de estar convencido de lo que quiero y saber que no sólo es desearlo, sino llevarlo a la acción trabajando muy duro para conseguirlo, soy una persona más que talentosa soy trabajadora y es lo que me ha llevado a ser seleccionado que hará la salida en Río”, detalló

Para “El Chango” la clave para vivir el mejor día de su vida deportiva en los Juegos Olímpicos está en competir relajado.
“Es el premio al trabajo que he hecho todos estos años y hacer bien las cosas, pero sin presionarme en eso; el entrenamiento se va a dar de forma natural si estoy relajado y llegaré a Río con la confianza de que haré bien las cosas”, añadió.
Agradeció a Eugenio Chimal la oportunidad de poder trabajar bajo su tutela y a la par de elementos de la elite mundial como Javier Gómez Noya y Crisanto Grajales Valencia, y ser parte de la mejor representación mexicana en el triatlón olímpico, al llevar una cantidad histórica de cuatro elementos.

“Hay mucha confianza, muy buena comunicación y desde que tomé la decisión creí que era la mejor opción como entrenador, no sólo por su conocimiento, sino porque la comunicación con él siempre ha sido muy buena, que es muy importante”, refirió.
Finalmente, aseguró que lo mostrado al ganar la Copa del Mundo de Chengdu, China no fue su tope físico, sino que en la justa veraniega en tierras brasileñas enseñará diferentes pero mejores argumentos.