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Emmanuel Galván perdió una pierna en fatal accidente, pero mantuvo la fe de seguir jugando

“Recuerdo que al despertar en la ambulancia vi que no tenía mi pierna derecha... lo que pasó por mi mente es que no volvería...

Por Julián Rodríguez

“Recuerdo que al despertar en la ambulancia vi que no tenía mi pierna derecha… lo que pasó por mi mente es que no volvería a jugar otra vez. Mi mundo se había desmoronado”.

Ese es el doloroso y triste recuerdo que le quedó al joven Emmanuel Galván Hernández tras escarbar en su memoria y “viajar” a aquel 19 de marzo de 2012 cuando sufrió el fatídico accidente que lo tuvo hospitalizado alrededor de tres semanas.

Y como si fuera ayer le llega a su cabeza ese fugaz y trágico momento. “Salí de un partido en Los Arenales y me vine caminando por la vía; llevaba puestos los audífonos a todo volumen, lo que me distrajo y no me permitió escuchar que atrás de mi venía el tren y sobrevino el percance”, dijo.

Lo que siguió después fue una infinidad de pesadillas, noches de terror, sin dormir, de pensar, de sufrir, de lamentarse y hasta de llorar. El destino que se había marcado estaba truncado, no sería nunca más. “El futbol se había terminado para mí y no sabía cómo sería mi vida a partir de ese momento”, recordó.

Vivió los peores momentos y más amargos de su vida. “Fue un proceso largo porque también tuve fractura de clavícula lo cual me dificultaba levantarme o vestirme; estuve en cama 6 meses. Comencé a usar muletas canadienses y recuerdo que era duro ir a ver a mis amigos jugar y estar afuera sólo viéndolos”.

La frustración hizo que Emmanuel Galván, nacido un 2 de enero de 1988, tomara caminos equivocados y difíciles de recorrer. “Un día vi cómo estaba manejando mi vida y me di cuenta que no estaba bien; tuve una discusión con mi madre y verla llorar me hizo hacer las cosas diferentes, le dije que creyera en mí, que iba a cambiar mi destino y salí a correr a “La Herradura”, el lugar que se volvió mi refugio”.

Pero ya después de un tiempo le llegaron las responsabilidades. “Como ya había renunciado a la idea de volver a un campo comencé a trabajar, por algunos años no me hallé en ningún lugar, fue Dios quien me dio su mano”, agregó.

Recordó su niñez, de aquellos días que le llenaban cuando salía a la calle a pegarle a una pelota en compañía de sus amigos. En aquel tiempo de infancia en la que su única ilusión era jugar futbol profesionalmente, de allí que desfiló por equipos como la primaria Práctica Anexa, y un corto período en Delfines de Xalapa, además de jugar en reservas de los Tiburones, del 2002 al 2004.

Pero tras el accidente que le costó sufrir la pérdida de su pierna derecha inició otro ciclo, difícil, pero no había otra, tuvo que aceptarlo, así es que empezó un trabajo distinto, ahora para amputados.

Su fuerza, su coraje y su carácter lo sacaron adelante y otros sueños aparecieron, digamos que se le abrieron otras puertas, pero ahora en el terreno internacional, ya que militó en un equipo del futbol costarricense. “Estuve 2 años en Liga Deportiva Alajuelense Amputados y este año jugaré en Perú para el San Cristóbal de Chiclayo y en Colombia con Guerreros de Santander”, comentó con esa sonrisa que por varios años a había desaparecido de su rostro.

Y no pierde la esperanza de llegar a niveles más altos. “Quiero jugar en España o Inglaterra, estar en la Champions League para Amputados”, agregó el volante y también lateral por derecha.

Pese a todo se siente un ser privilegiado. “Actualmente me considero muy bendecido, recuerdo que en las noches imaginaba jugar en otro país y salir campeón. Me siento orgulloso de haberlo logrado y contento de poder jugar en otras ligas y contra jugadores muy buenos. Tengo fe en que será un gran año. En estos momentos soy feliz con mi vida, con mi familia, con mi hija y en lo personal”.

Hoy Emmanuel Galván, el “Pollo” es otro; sus ganas de vivir, su lucha intensa ante la adversidad le ha dado una fuerza inconmensurable que pocos la tienen. Es un ser que basa la fuerza en su mente, en ese temple de acero y espíritu de guerrero indomable que sólo Dios le pudo dar… un corazón de campeón.

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Fue parte del Faj 21 de Marzo del buen “Chabelo” Palestina.