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‘Canelo’ vence a Jacobs por decisión unánime en Las Vegas

El "Canelo" derrotó por decisión unánime al estadounidense Daniel Jacobs (35-3, 29 KO's), para arrebatarle el cetro mediano de la Federación Internacional de Boxeo...

Su explosión no fue la misma que en septiembre, cuando por fin derrotó al kazajo Gennady Golovkin, pero resultó lo de menos para Saúl Álvarez (52-1-2, 35 KO’s), cuyo sueño de quedarse con los cuatro fajines más importantes del boxeo mundial está cada vez más cerca.

 

El “Canelo” derrotó por decisión unánime al estadounidense Daniel Jacobs (35-3, 29 KO’s), para arrebatarle el cetro mediano de la Federación Internacional de Boxeo (FIB). Ya tenía los del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Sólo le falta el de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), en poder del estadounidense Demetrius Andrade, quien podría ser su siguiente rival.

 

Los tres jueces vieron ganar a Álvarez: Dave Moretti(115-113-), Steve Weisfield (115-113) y Glen Feldman (116-112-), pero el combate fue muy complicado. Eso explicó la serenidad de Saúl tras conocerse el resultado final. Aunque los asaltos iniciales fueron de estudio, el jalisciense mostró más ímpetu desde el primero, mientras que el neoyorquino apeló más a su juego de piernas y veloces contragolpes. Así consiguió conectar un par de buenos derechazos, al tiempo que el “Canelo” buscaba acoplarse a la guardia diestra con la que inició su adversario.
El pelirrojo buscó acorralar a la gacela que tenía enfrente y pareció hacerlo en el tercer episodio, cuando lo puso contra las cuerdas y le asestó dos golpes que lo cimbraron, pero el espíritu de Jacobs es indomable. Para prueba, el cáncer óseo que superó en 2011.

 

El “Canelo” quiso hacer daño con el gancho. Lo logró poco durante los tres primeros episodios, aunque Daniel se mantenía agazapado. Fue entonces que aparecieron las primeras izquierdas del tapatío y su juego de cintura, con el que esquivó varios contraataques, sobre todo aquellos disparados durante mos últimos segundos de cada episodio, esos en los que el estadounidense buscaba que el mexicano se fuera preocupado a su esquina. Si acaso, se iba inquieto, como león enjaulado.

La desesperación de Saúl se hizo notoria en el quinto, cuando se quejó con el réferi Tony Weeks de supuestos golpes ilegales de Jacobs, quien -en ese momento- gobernaba en la batalla de los sentimientos. Su constante cambio de guardia era indescifrable para el adversario.

Fue el momento en el que el “Hombre Milagro” tomó control de la pelea… Hasta que Álvarez se lo permitió. Para el séptimo round, salió remasterizado de su esquina y por fin sus golpes encontraron destino. La diferencia: mover todavía más la cintura y no salirse, aunque le duró muy poco. En ese mismo episodio, Jacobs le acorraló y asestó varios golpes. Primera vez en la noche que el público temió por el consentido.

Fue el parteaguas de la guerra desatada en el octavo, donde la gente se emocionó por un posible nocaut del “Canelo”, justo cuando parecía acorralado. Contra las cuerdas, su cintura le permitió escaparse del enésimo golpe y asestar aquel izquierdazo que hizo temblar las piernas de Daniel. Le siguieron un par de combinaciones, pero el gladiador de ébano resistió, al igual que en el noveno, cuando -después de recibir otra dosis tapatía- contragolpeó e impactó su guante izquierdo en el sudoroso rostro de Saúl, al tiempo que un alarido de miedo se multiplicó por miles en las gradas de la Arena T-Mobile.

El último gran riesgo de nocaut llegó en el undécimo, cuando Jacobs volvió a ponerlo contra las cuerdas, pero el desgaste del combate y sus 32 años de edad impidieron que las combinaciones fueran más rápidas, por lo que el “Canelo” escapó.

El resbalón protagonizado por Jacobs en el 12 emocionó a miles en la Arena. Simple ilusión. Resistió, como a aquellas quimioterapias en 2011.

Esta vez no le alcanzó, porque -más allá de que sufre- el “Canelo” volvió a demostrar ser el mejor peso mediano de la actualidad.

Eso sí, con otro resultado controvertido. De hecho, un sector de la afición le abucheó cuando salió en la pantalla gigante de la Arena T-Mobile.