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El fútbol uno de los amores de Mario Montero Caraza

Su buen fútbol lo catapultó a jugar en un histórico como lo fue el Deportivo Universitario Xalapeño DUX

Por Julián Rodríguez

“Levántate chamaco que es hora de irse a entrenar”, le dijo don Ángel “Diórico” Ramos al entonces joven Mario Montero Caraza, quien sorprendido y aún amodorrado respondió “pero don Ángel si son las cuatro de la mañana”, “no le hace, no hemos entrenado y jugamos a las 10, así es que apúrate”, fue la respuesta del entrenador de la entonces Selección Xalapa de la Zona 4.

“Resulta que eran las 4:00 cuando tocó la puerta de mi casa. Me despertó mi papá y me dijo ´te hablan´, salí y veo a don Ángel, y me dice que buscara mis cosas porque íbamos a entrenar en los Campos Juárez; así lo hizo con la mayoría de los integrantes y como a las cinco nos puso a correr, recuerdo que apenas si se veía, terminamos de entrenar como a las 6:30 nos fuimos a desayunar y pidió que regresáramos a las 9 :00 para el partido. Como se había formado otra selección de Xalapa se decidió que nos enfrentáramos para que quedara una, ganamos, pero no pasamos porque un jugador no tenía la edad, era ´cachirul´, y al final las dos selecciones fueron eliminadas”, recordó Mario Montero Caraza, ex jugador profesional.

La historia de nuestro personaje inicia en su barrio de la calle Álamos, donde un grupo de chiquillos echaba la clásica cascarita. El sitio era propicio, los coches, en esa década (70´s) no transitaban libremente por un lugar que, aunque estaba tapizado de piedras y tierra, era el mismísimo estadio Azteca para quienes tenían una imaginación muy grande.

Para Mario Montero, de entonces 8 años de edad, iniciaba una aventura de vida llamada futbol. “Mi primer equipo organizado fue el club de Real Alvarado, siendo mi primer entrenador un cuate de nombre Fidel, quien también era el portero del equipo”, recordó.

Dada su calidad y dedicación las escuadras empezaron a desfilar en su vida como la José Murillo, de su escuela primaria, posteriormente jugó en Solos, Tiburones Rojos del señor David Silva y la secundaria vespertina Veracruz”, dijo.

Participó en la Liga Xalapeña en la categoría de primera fuerza, donde enfrentaron a equipos de la talla de El Dique, San Bruno, Leones Ford, La Locomotora, Centro Mercantil y Millonarios, entre otros”.

Formó parte de la reserva de los Delfines de la UV Xalapa, primer equipo xalapeño en jugar profesionalmente. “Nos llevaban a jugar los jueves en el interescuadras, y participamos en la Liga Xalapeña con el nombre de Reservas de los Delfines”, comentó.

Su crecimiento fue total que intervino en la Facultad de Derecho, en el que conoció a otras leyendas como Humberto “La Ballena” Morales, la “Pulga”, “Peri” Pérez, Segundo de la Fuente, Mariscal, el “Shiort” Cruz, el “Chino” Claudio, “Paco” Rergis y otros excelentes jugadores.

Su buen futbol lo catapultó a jugar en un histórico como lo fue el Deportivo Universitario Xalapeño DUX, plantel constituido en su gran mayoría con jugadores de las facultades de Medicina y Derecho, además de refuerzos que se incorporaron de TAMSA y Córdoba.

Ya en el terreno amateur defendió los colores del Venusca, de Beto Jiménez, Dique, “Delfines UV, SARH (Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos), FESAPAUV, Napoli Betancourt, Proquiver, Universitario, Santuario, Zamora, Calpan, Vidriería Xalapa, Morelos, Resto del Barrio y finalmente Pumas Progreso, con el que recientemente colgó los tacos debido a una operación en la cadera.

Lo único que se lamenta es no haber probado fortuna en el máximo circuito, pese a que tenía las aptitudes para lograr el sueño de todo futbolista. “Me faltó hacer realidad ese sueño que todos los futbolistas tenemos cuando nos iniciamos en este bello deporte: jugar en Primera División, como lo hicieron Roberto Blanco, Miguel Ángel Viveros y Geyo León, pero cuando se dio la oportunidad mi padre no dio el permiso y se cerró la única invitación que me hicieron. En aquel entonces me dio coraje, no entendía a mi padre por su negativa, pero con el paso de los años, estoy seguro que no se equivocó, pero siempre queda la espinita de si hubiera logrado pasar el examen”, confesó.

El futbol ha sido casi todo para Mario Montero, un líder en toda la extensión de la palabra. “Mis más grandes amores son mi familia, mis nietas, mis amigos, mi trabajo y el futbol, sobre todo porque ha representado para mí más que un deporte, se convirtió en una pasión”, afirmó en entrevista hecha en la sala de su domicilio.

Agregó: “El futbol me dio muchas cosas, satisfacciones, amigos, experiencias inolvidables y de él aprendí que cuando tienes éxito, cuando ganas, debes de ser humilde con el rival y cuando pierdes, debes de recuperarte rápido, no hay que ver hacia atrás, es como la vida misma, te da nuevas oportunidades para lograr lo que quieres”.

Al final de su camino voltea y se da cuenta que entre el futbol y él fue más que un matrimonio porque los dos se dieron lo mejor de sí. “Me dio todo, pero yo también se lo di y a veces hasta dejé de cumplir con ciertos compromisos sociales. Desde niño siempre entrené fuerte para llegar lo mejor preparado a jugar el fin de semana, al ansiado partido sin importar el rival, había que dar el máximo esfuerzo, sudar la playera y defender con dignidad los colores del equipo, del barrio o de la institución que representaba, por eso digo parafraseando un poco con el poema de Amado Nervo: “Futbol nada me debes futbol estamos en paz”.

Hoy pese a todo, Mario Montero no deja de lado sus sueños, sigue siendo un apasionado y un enamorado del futbol, por lo que si los deseos se concedieran pediría nuevamente que si volviera a nacer sería futbolista, porque serlo va más allá de un sueño o una fantasía, para él fue toda una realidad.

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Figuró con la Selección Xalapa del profesor Jesús Segovia. Entre otros jugadores vemos a Jaime Morales, Mario Báez, Sócrates Montero, Jesús González, Enrique Archer, Juan Viveros y Teodoro Reyes.