Al Calor Deportivo

Se cumplen 34 años de la tragedia de Heysel

Corría el año 1985. Era el 29 de mayo. Llegaban a la final de la entonces conocida como Copa de Europa en su edición 30, la Juventus de Turín y el Liverpool de Inglaterra. Se enfrentaban en el Estadio de Heysel, en Bruselas.

Lo que estaba previsto que fuese una fiesta entre dos de los mejores equipos del mundo, acabó con la mayor tragedia que se recuerda en un campo con 39 muertos y más de 600 heridos.

¿Qué pasó?
Dos horas antes del inicio del partido una avalancha de hooligans inglesesen el interior del estadio causó la muerte de 39 personas (32 de ellas, hinchas italianos) y dejó un reguero de 458 heridos.

“No hay nada que celebrar, es un día catastrófico para el fútbol”, declaró el capitán juventino, el francés Michel Platini nada más acabar el encuentro.

“No conocíamos la magnitud de la tragedia que acababa de ocurrir y por eso jugamos, porque nos obligaron a ello”, ha asegurado 30 años después uno de los dos delanteros del equipo italiano aquella noche, Paolo Rossi.

¿Por qué pasó?
Una insuficiente alambrada separaba a ambas aficiones y los seguidores de la Juventus comenzaron a tirar piedras a los ingleses. Los aficionados del Liverpool contestaron con más fuerza. Saltaron la valla rota y cargaron contra los italianos con todo tipo de artefactos.

Los tifosi, aterrorizados, intentaron escapar provocando una gigantesca avalancha que acabaría en tragedia. Uno de los muros de contención se desplomó y 39 personas murieron aplastadas y pisoteadas. Además hubo centenares de heridos y el caos se apoderó de los allí presentes.
Y se jugó
Y 90 minutos más tarde el balón comenzó a rodar con los cadáveres detrás de una de las porterías. Las autoridades decidieron que el partido se jugase por temor a que se produjeran más incidentes. Los jugadores no eran conscientes de todo lo que había pasado aunque sabían que algo grave había sucedido.

Consecuencias
La UEFA atribuyó la responsabilidad de la tragedia a la afición del Liverpool y al día siguiente comunicó una sanción sin precedentes: Suspendió a los equipos ingleses en todas las competiciones internacionales por cinco años…con tres años más de castigo para el Liverpool.

(Con información de La Revista Líbero, diario El Español y Memorias del Futbol)