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Las razones por las que los jugadores “huyen” del futbol mexicano

Estas son las razones que hacen que los futbolistas salgan del país a seguir con sus carreras

En 24 días Jürgen Damm será jugador libre. Su vínculo de cinco años con los Tigres terminará, un vínculo que inició como un cuento de hadas, pero que terminó en medio de muchas tensiones.

Jürgen se irá de México.

El veloz atacante saldrá del país no por miedo a la pandemia de coronavirus, tampoco por problemas de dinero o falta de condiciones; se va para reinventarse, para volver a comenzar su carrera, parada forzosa en los últimos meses cuando decidió y anunció que no renovaría con los felinos.

 

Damm es uno más de los actores que existen dentro del futbol mexicano, que no ven futuro promisorio en la Liga MX, llámense jugadores o técnicos. Algunos, dicen, quieren crecer y jugar; otros asustados por la crisis de salud y económica que hay en el país, deciden ya no sacrificar más a la familia. Otros simplemente emigran en busca del sustento para sus familias.

“Es momento de buscar nuevos aires, y mejorar, aún puedo ser ese jugador que creo puedo ser”.

No lo niega, los últimos meses en los Tigres, “fueron tensos, creo que hubo cosas que pudieron evitarse;  ya está todo en paz. Tuve una larga charla con [Antonio] Sancho, todavía se me pagará el último mes, y después diré adiós, muy agradecido”.

En algún momento regresará a México, “espero despedirme en mi país como jugador, en Tigres u otro equipo, cualquiera menos Rayados, ahí no”.

Damm tiene una carrera de ocho años como profesional y sabe que su cualidad de velocista destacado es lo que más se le halaga, pero “eso de mandar centros no se me da”,  por eso en las redes sociales se ha burlado de él mismo con divertidos videos, “el futbolista debe estar preparado y debemos tener más autocrítica, esos videos salen de la inventiva y también de que sé que eso es mi punto débil, hay que mejorar”.

 

Se irá al extranjero, “en algunos días más lo sabrán”, señala, pero al final es uno más de los actores del futbol mexicano que entra a la estadística de la migración, esa que se vive en la “era  coronavirus”.

 

La nueva realidad ya alcanzó al futbol mexicano, que antes era visto como un oasis para el futbolista de casa y más para el extranjero; ahora se ha vuelto un sitio difícil para trabajar, para convivir, para jugar.

Ejemplos hay muchos, aquí solo tres: Jürgen Damm, volante de los Tigres se atrevió a decir que no renovaría con su equipo y fue acosado, haciéndole difícil sus últimos meses, relegándolo de lo que más ama, jugar al futbol, así que lo mejor es irse a continuar su carrera.

Lucero Álvarez y César Villaluz

Lucero Álvarez, portero de los Dorados, entró en desesperación al enterarse que le bajarían el sueldo a la mitad, lo que le hizo sopesar el sacrificio de estar lejos de su país y seres queridos, así que trata de negociar su contrato, para seguir jugando lejos de México.

 

Y César Villaluz, parte de la primera Selección Mexicana campeona del mundo Sub-17  en 2005, añoraba estar en casa, pero al no encontrar cupo en algún club deberá de volver a Guatemala, de donde salió huyendo cuando se desató la pandemia.

“Estaba solo, mi familia se había ido a Uruguay, estaba solo”…Lucero Álvarez, portero uruguayo perteneciente a Dorados de Sinaloa, vivió la angustia en  carne viva, ya que no podía estar con su familia, debido a la pandemia.

“Mi esposa e hijos iban a regresar a México, cuando el espacio aéreo uruguayo se cerró por el tema del coronavirus, yo me quedé en México, esperaba que todo esto pasara”.

Un día Lucero fue al supermercado, pero al ver la soledad de las calles, la psicosis en estos establecimientos, se asustó: “Decidí irme a mi país”. Así, el uruguayo tuvo que tomar lo que tenía en la mano, buscar la ayuda de la embajada de su país, y tomar el que fue el último vuelo humanitario de México a Uruguay, donde buscará seguir su carrera.

“En los Dorados avisaron que iban a reducir los sueldos al 50 por ciento, eso es similar a lo que pagan en Uruguay ahora, que estamos al mínimo [alrededor de 22 mil pesos al mes], por ese sueldo no vale la pena estar lejos de mi hogar, así que me regresé. Espero encontrar equipo”.

 

César Villaluz está en México, pero regresará  a Guatemala, “para jugar la final del ascenso con San Pedro. En el extranjero es más fácil encontrar trabajo que en el país”, dice.

 

Así que Villaluz volverá a San Marcos, de donde salió apresurado con toda su familia, cuando se dio el toque de queda por la pandemia.

“Me tuve que venir en automóvil desde allá porque cerraron las fronteras de un día para otro… No nos dejaban pasar, estábamos condenados a quedarnos, no nos dejaban pasar en la frontera, hasta que le mostré a la gente de migración un video del secretario de Relaciones Exteriores [Marcelo Ebrad],  donde dice que los mexicanos podían regresar al país.

 

Así crucé a Tapachula y desde ahí… De 13 a 15 horas manejando hasta la (colonia) Guerrero”.
Pero ahora regresará…