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“FUE UN CASTIGO DURÍSIMO”: BOY

Una multa equivalente a tres mil días de salario mínimo, además de dos partidos de suspensión, es la sanción a la que Tomás Boy

El Universal

Una multa equivalente a tres mil días de salario mínimo, además de dos partidos de suspensión, es la sanción a la que Tomás Boy, técnico del Atlas, se ha hecho acreedor por parte de la Comisión Disciplinaria, tras golpear el sábado pasado a un aficionado en la tribuna del Estadio Jalisco. La noche de este miércoles, después de la eliminación en la Copa MX frente a Puebla, el estratega ha reconocido que el castigo le parece “durísimo”.

Luego de caer en penaltis frente a los Camoteros, el entrenador rojinegro aparece frente a los medios de comunicación. Luce rostro serio. Desencajado por la derrota. Le pesa la eliminación, pero también lo que ha vivido en días recientes, tras el incidente con el aficionado Luis Carlos Velázquez.

“No (lo distrae), es una cosa una situación alrededor de mi persona. Ha sido duro y sigue siendo duro porque el castigo es durísimo, un partido de castigo ya es durísimo no estar en el terreno de juego, dos partidos y la multa es fortísimo, además de la multa del club. Más allá de que no actué con la calma debida, es correcto en ese sentido, pero esto no me distrae. En mi carrera me han pasado algunas cosas, nosotros (con Morelia) ganando 3-0 el Cruz Azul armo un ‘zipi-zape’ y salimos muchos lastimados. No estuve involucrado pero como quiera me castigaron. Entonces, no me afecta, pero de todos modos alrededor de mis jugadores no tiene nada que ver”, explica.

“No es cuestión de justicia, yo lo que creo es que es un castigo durísimo. Son castigos duros, castigos fuertes porque parecería que un partido o dos es poco, pero es mucho. Un partido ya es muchísimo. Siento que fui injustamente expulsado contra Chivas y después todo lo que pasó (en la tribuna del Jalisco al pagar su partido de castigo frente a Toluca). No hablaré de justicia o no, porque la justicia la imparten los jueces”, continúa el estratega.

“Es un incidente lamentable, lamento mucho lo que pasó pero lo que puedo decir es que sólo respondí a una situación. No debí haberlo hecho, pude controlarme. Si el castigo va ahí, está bien, pero hay gente que pide castigos más grandes. He visto otros entrenadores hacer cosas gravísimas, pegar una patada a un adversario en plena competencia. Si yo hubiera hecho eso, estaría ahorita en la cárcel. El castigo es duro, no me voy a quejar, mi directiva no le gustó lo que pasó y voy a acatar la decisión profesionalmente”, añade el “Jefe”.

Enseguida, asegura que el trato que ha recibido por parte de la prensa ha sido excesivo. “Me deja frustradísimo no haber avanzado (en la Copa MX). Lo otro (castigo por golpear a un aficionado) me deja una experiencia terrible porque los medios han sido durísimos, muy duros y no hay nada que decir, han sido durísimo conmigo. La crítica ha sido tremenda, simplemente pienso que tiene que ver con la forma en que es la personalidad mía, es un asunto de temperamento”, sentencia.

Por otra parte, lamentó la eliminación ante Puebla. “Estamos muy dolidos, no nos quedamos a gusto, teníamos muchas posibilidades de avanzar y llegar lejos en la Copa. Hemos formado un equipo que parecía alternativo, pero estuvieron muchos titulares. No tuvimos un gran juego, pero sí las mejores oportunidades para resolverlo. En los penales, ellos tiraron mejor que nosotros y si no aciertas, no íbamos a avanzar, es la verdad de las cosas”, asevera el entrenador de los Zorros.

Finalmente, aplaude lo que ha hecho su equipo para alejarse del descenso y estar en los primeros lugares de la clasificación. Inclusive, hace una singular comparación. “Lo ha hecho en forma brillante el equipo. Me gusta cómo juega mi equipo. Voy a hacer una referencia: me gusta el ballet, me gusta lo fino, pero pocos pueden bailar ballet y Atlas baila ballet. La quebradita sólo es popular. El equipo busca, juega, tiene contento al aficionado, pero no todos los partidos son tan buenos. Hoy no fue un partido tan bueno, pero no lo podemos llamar relajación. Hay que ocuparse porque los últimos puntos son los más difíciles de conseguir, pues todos aprietan”, concluye Tomás Boy.