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Cementeros y Pumas van a “matar o morir”

La clásica rivalidad cobra más valor porque en este encuentro ambos se juegan la continuidad en el torneo

El Universal

El regreso de Memo Vázquez al estadio Azul se adhiere cual condimento, además de la rivalidad entre Cruz Azul y Pumas o los aires que algunos le dan de “clásico”. Mas el valor del partido entre celestes y auriazules apunta hacia la eliminación de alguno de los dos equipos o incluso de ambos, al término de la batalla.

“Al papá de Memo le tengo mucho cariño”, expone el mediocampista cementero Pablo Barrera. “Lo que yo necesitaba, zapatos, lo que fuera, él estaba ahí, ‘pídeme lo que quieras’, me decía. La verdad, lo aprecio mucho”, añade el jugador que hoy tendrá como rival a Vázquez, estratega que hizo campeón a Pumas y subcampeón a Cruz Azul.

La asignatura pendiente que dejó en La Noria el actual director técnico felino cobrará vida esta tarde. Después de todo La Máquina se desplomó dramáticamente en la final contra el América, el odiado rival, y se le fue la corona.

Mas ahora, al frente de los universitarios, Memo no ha logrado ganar ningún encuentro en casa y por eso está obligado a vencer a los celestes, si aún aspiran a mantenerse con aspiraciones de entrar milagrosamente a la Fiesta.

De ser así, los Cementeros quedarían fuera si se combinan los resultados. la victoria cruzazulina haría lo propio con los Pumas, y el empate noquearía, de igual forma, a los dos conjuntos.

“No tenemos de otra, hay que ganar los dos juegos. Creo que vamos llegando bien y éste es un equipo con mucho carácter que sabe responder en esos momentos difíciles”, argumenta, por su parte, ‘El Flaco’ Luis Fernando Tena, estratega cementero.

“Para nosotros es una final, es un partido motivante, es un clásico”, responde el capitán felino, Darío Verón. “Ellos, como nosotros, necesitan calificar y será un partido de ida y vuelta. Hay chance y vamos a luchar”.

Mejor aún, “va a ser un buen juego y el que atine a la portería va a ganar”.

Sin darse por vencido, el también Puma, Javier Cortés, asegura que “estamos todavía peleando la calificación” y el asunto “está en nuestras manos y tenemos que sumar tres puntos”.

De visita, indica, “nos ha ido mucho mejor que en casa y vamos con esa mentalidad”, convencido de que “el juego es en la capital, con nuestra gente, que ha estado a morir con nosotros y nosotros estamos a muerte con ellos”, de ahí la esperanza de levantar en el penúltimo intento.

“Estando en la Liguilla, si somos campeones, se puede olvidar el mal torneo que hicimos”, se consuela, por su parte, Pablo Barrera, convencido de que La Máquina se impondrá, muy a pesar del afecto que le guarda a Pumas y a la familia Vázquez.

“Nuestro siguiente objetivo es el Cruz Azul”, advierte el central auriazul Marco Palacios. “No hay otra, será matar o morir. El empate no nos sirve a ninguno de los dos”, insiste.

Además, más allá de las críticas que pesan sobre los universitarios por no haber podido ganar en casa o de tener un plantel de puros veteranos, todo podría olvidarse si consiguen, de rebote, meterse a las finales.

“Nuestro objetivo es entrar a la Liguilla, porque ahí es otro torneo”, aplaude Verón, seguro de rescatar el campeonato si logran el cometido. “Somos una familia y siempre tratamos de hacer lo mejor para la institución. Buscamos salir campeones”, dice motivado.

Veterano de mil batallas, se resiste a dejar la práctica del futbol, pese a sumar 35 años. “Hasta el momento no pienso en el retiro. Me siento bien física y futbolísticamente y mi objetivo es volver a salir campeón con Pumas”, asegura el capitán.

La moneda gira en el aire. Cruzazulinos y universitarios prácticamente se juegan todo el campeonato. A los celestes les quedará, aún, el consuelo del Mundial de Clubes. Para Pumas no hay más, sumar de a tres. El fracaso puede golpear hoy a un club o a los dos.