Al Calor Deportivo

Ayón y Real Madrid se proclaman campeones de España

El Universal

El Real Madrid puso este miércoles la guinda a una temporada perfecta con la conquista de laLiga ACB en el Palau Blaugrana, donde maniataron (85-90), de nuevo, a un irregular Barcelona que no encontró el orgullo en una serie final en la que no ha podido discutir la superioridad de su rival, que finalmente se ha impuesto por 3-0.

El equipo entrenado por Pablo Laso alzó el triplete tras solventar por la vía rápida la serie de la competición doméstica. Con más dificultades que en los dos duelos previos disputados en Madrid, tumbaron al Barcelona, en un tercer encuentro en el que los locales se quedaron sin premio, a pesar de remontar en el tercer cuarto una desventaja de catorce puntos.

Liderados por Carroll -autor de 19 puntos- y Sergio Rodríguez, el Real Madrid confirmó su superioridad en un último periodo en el que el Barcelona no supo aguantar la presión de verse por delante en el marcador.

Y eso que los locales no tropezaron por tercera vez en la misma piedra y, a diferencia de los dos primeros duelos en Madrid, empezó intenso, sin despistes en defensa, consciente de que cualquier concesión al campeón de la Euroliga podría ser letal en un partido a cara o cruz.

Al orgullo encontrado se sumó la resurrección de un descomunal Tomic, máximo anotador del encuentro con 29 puntos, supliendo el desacierto de los jugadores exteriores.

Sin embargo, los blancos no temblaban y, si bien ni Rudy ni Llull se mostraban excesivamente acertados, demostraron ser un equipo coral, competitivo, de la mano de escuderos como Ayón, Slaughter y Rivers, autor de cinco puntos en el primer periodo.

Pero de poco sirve la testosterona cuando el juego en equipo es casi inexistente. Un déficit latente en el segundo periodo. Con los exteriores sin aparecer -ocho puntos de los 34 del Barcelona en los primeros veinte minutos-, los de Pablo Laso sacaron a relucir su exuberancia ofensiva.

Dos triples consecutivos de Carroll y Sergio Rodríguez daban una ventaja de ocho puntos a su equipo (22-30, min.15). El Barcelona desapareció, de repente, con una antideportiva de Satornasky por un codazo a Ayón. «¡Así, así, así gana el Madrid!», cantaba el Palau Blaugrana al unísono.

En esta ocasión, el eterno rival ganaba gracias a un gran baloncesto. Con los ánimos caldeados, los de Laso endosaron un parcial de 0 a 6 con el que firmaban una máxima renta de catorce puntos (26-40) gracias, en parte, al notable acierto desde la línea de 6,75 metros (7 de 10 en los primeros veinte minutos).

Intentaban los de Pascual reducir la ventaja a trompicones. Fue insuficiente. Un triple de Maciulis sellaba el 34-48 con el que se llegó al descanso.

Tras la reanudación, el Barcelona reaccionó con más corazón que juego. No le quedaba otra. Apretaron los dientes en defensa los de Pascual y ello tuvo su recompensa en ataque. Dos triples de Abrines y Doellman acercaban a los azulgrana (51-57). Pero una técnica a Tomic por protestar, daba al Madrid otra ventaja de once puntos (min.25) gracias a un triple de Sergio Llull.

Cuando parecía que los de Laso lo tenían todo a su favor para alzar el título, un vendaval ofensivo de los azulgrana encendió al Palau. Tomic, Satoransky y un letal Álex Abrines -con dos triples consecutivos- sellaban un parcial de 16 a 0 y ponían al Barcelona por delante del marcador por segunda vez en el partido (67-62).

La sangría blanca la frenó Sergio Rodríguez con un triple sobre la bocina que acercaba al Real Madrid a dos puntos de los catalanes. El canario y Carroll lideraron a los suyos en el inicio del último cuarto con dos triples consecutivos con los que su equipo volvía a mandar (67-71).

 

Desgastados físicamente, los de Pascual no pudieron mantener la solidez del Madrid que con un 2+1 de Maciulis y un triple de Nocioni casi sentenciaban el partido a falta de cuatro minutos (73-84).

Lo intentó el Barça que, tras un parcial de 10-2, se puso a tres puntos a falta de 40 segundos, pero Carroll apareció desde el exterior para dar la liga número 32 al Real Madrid, que en casa del eterno rival completó la temporada perfecta.