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Sin mucho esfuerzo, América vence Necaxa y obtiene el pase a la final

Ahora tendrá que enfrentar a Tigres en la gran final del fútbol mexicano.

CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 4 (EL UNIVERSAL).- Sus compañeros corrieron a rendirle pleitesía en cuanto terminó la angustiosa serie contra el Necaxa. El América está en la final del Apertura 2016 gracias a las anotaciones de William da Silva (74’) y Oribe Peralta (84’), pero —sobre todo— a la calidad y amor propio de Moisés Muñoz.

El guardameta volvió a presumir temple de acero. Justo un par de días después del anuncio de la llegada de Agustín Marchesín, el todavía dueño del arco amarillo comprobó que el ahora ex hombre del Santos no sólo es una contratación polémica, también innecesaria.

Eso explicó que las Águilas felicitaran a su verdadero héroe. Los Rayos hicieron que los huesos azulcremas crujieran, pero Muñoz sostuvo el cero en la portería que catapultó a su equipo a una serie por el título con aroma navideño, ya que la vuelta contra los Tigres se efectuará hasta el domingo 25 de diciembre. El América viaja este lunes a Japón, donde el domingo se presenta —frente al Jeonbuk de Corea del Sur— en el Mundial de Clubes.

Dulce velada para el club más ganador en la época profesional del futbol mexicano (12 títulos). Tendrá la posibilidad de luchar por su treceava estrella, justo en el semestre que cumplió 100 años de existencia, gracias a ese par de paladines que terminaron con el ímpetu de un conjunto que congeló corazones en Santa Úrsula.

Sufrida victoria (2-0, 3-1 global) que puso al América en su decimosexta final en la historia, rubro del que también ya es dueño.
La bonanza se mantiene teñida de azul y amarillo. Sí, los hidrocálidos exigieron al máximo a Muñoz, pero este siempre resolvió con maestría y temple. En la ida fue clave, aunque en la vuelta ascendió al rol de determinante.
Al igual que Da Silva, guerrero de ébano que no estaba en el dibujo original del hoy finalista, concebido por Ignacio Ambriz y que borró Ricardo La Volpe, quien se mantiene invicto en el banquillo azulcrema.
El nerviosismo fue simple “bonus track” de un plantel que cumplió con las expectativas de favorito en la semifinal, sin importar los mazazos que significaron el anuncio del fichaje de Marchesín, además de las salidas de Ventura y Osvaldito, así como el posible lío legal de su estratega.

Nada les destruyó. Terminaron de dejarlo claro con el tanto del “Cepillo”, el del frenesí amarillo. Las Águilas han vuelto a una final tras dos años… Y de nueva cuenta frente a los Tigres, aunque antes deberán ir a Asia para cumplir con una lujosa “preparación”.

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