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Pumas deja escapar el triunfo y empata con el Seattle Sounders en la final de ida de la Concachampions

Pumas y Seattle Sounders empataron 2-2 en la ida de la final de la Liga de Campeones de la Concacaf

Inexplicablemente, los Pumas dejaron escapar una oportunidad inmejorable en la final de ida de la Concacaf Liga de Campeones. En menos de 13 minutos, la algarabía universitaria se esfumó y el Sounders le arrebató el triunfo a un club felino que deberá rayar la perfección en Seattle. Amargo empate 2-2 en CU.

El partido fue auriazul, pero con desatenciones lo pagaron caro. Todo se definirá en la vuelta. Juan Dinenno cae dentro del área y el silbante Iván Barton, de El Salvador, no lo duda, penalti para los Pumas al minuto 32. El mismo argentino ejecutó desde los 11 pasos, pero el arquero le atajó el disparo.

La acción es revisada en el VAR y se repitió la pena máxima. Juan Ignacio Dinenno tomó el esférico y esta vez no falló. Ciudad Universitaria al 38′, volvió a celebrar un gol en una final. El Seattle Sounders intentó en dos ocasiones, pero su infortunio o la suerte de los Pumas, hizo que el cuadro de la MLS fallara en el último instante.

 

Las alarmas se encendieron con la lesión de Alan Mozo al 45′. Un jugador del Sounders cayó sobre su tobillo izquierdo y tuvo que abandonar el campo; en su lugar ingresó Jesús Rivas. La lluvia cesó y la calma volvió al Olímpico Universitario con el fin de la primera mitad. CU era una fiesta y ni la lluvia pudo apagar la alegría universitaria.

Tener a su equipo en otra final lo valía todo. Corrían tres minutos de la segunda parte y Juan Ignacio Dinenno, con un cabezazo a centro de Jesús Rivas, firmó su doblete en una noche que comenzaba a tener tintes épicos.

Dos minutos después el Seattle respondió con un madruguete, pero Alfredo Talavera achicó de manera magistral para impedir que Nicolás Lodeiro acortara distancias. Los Pumas comenzaron a ceder la iniciativa, pero el cuadro americano tampoco era peligroso en el área rival.

Los 42 mil 617 espectadores no dejaban de alentar a su equipo, pero al 72 el Olímpico Universitario enmudeció con un penalti para los visitantes por una mano de Sebastián Saucedo. Después de revisar la jugada, el silbante confirmó la pena máxima y Nico Lodeiro acortó el marcadador.

Ya en tiempo de compensación, el Seattle Sounders, por conducto de otro penalti de Nicolás Lodeiro, empató el marcador. La algarabía se apagó de manera impensable… El primer capítulo de esta historia dictó que todo se definirá en sueño estadounidense.

El primer Mundial de Clubes y terminar una sequía de 33 años sin un título internacional, seguirá en suspenso. Andrés Lillini y los suyos dejaron ir una oportunidad de oro. La gloria está en el aire.