- Alumnos de Il Shim presentaron examen de grados kup
- Cierra Felinos de Xalapa otra intensa semana de preparación
- Anuncian la segunda Carrera Atlética
- Yonathan del Valle llegó a las Águilas del América
- Con espectacular ceremonia, quedó inaugurado el Mundial de Futbol en México
- Vibra el Estadio México con triunfo del tricolor 2-0 sobre Sudáfrica, al arranque del Mundial
- Listo el 11 inicial de México para enfrentar a Sudáfrica en la inauguración del Mundial 2026
- Guerreros FC avanza a semifinales en la Cantera del Torneo de Copa 2026 de la Súper Liga MX
- Felinos de Xalapa inició sus entrenamientos oficiales de cara a la Serie B de la Liga Premier
- Diego quiere jugar futbol profesional para ayudar a su mamá; es parte de la escuela comunitaria de Felinos de Xalapa
Usain Bolt hace veloz visita a la CDMX
- Escrito el:: 7 septiembre, 2019
El exvelocista recuerda cuando la escoliosis lo llevó a dejar de correr, de niño
Cuando Usain Bolt corría de niño, la gente le decía que era muy alto, que no servía para los 100 metros planos. “Que se dedique al basquetbol”, le decían al jamaicano, quien en 2008 cambió el panorama de todo el mundo.
Los Juegos Olímpicos de Beijing marcaron un antes y un después en la historia del atletismo.
Un joven Usain, con 22 años de edad —y contra todo pronóstico— se llevó tres oros, y de paso rompió por primera vez en su carrera el récord mundial, al terminar los 100 metros en 9.72 segundos.
Pero hubo un tiempo en el que la carrera del atleta más grande de la historia se vio comprometida.
En el marco del evento México Siglo XXI de Fundación Telmex, en el Auditorio Nacional, el atleta caribeño recordó que —cuando era niño—, la escoliosis que padecía lo orilló a dejar de correr.
“Los dolores en la espalda eran insoportables, recuerdo lo espantosas que eran las mañanas al despertar“, comentó Bolt.
Hoy, con 33 años, el multimedallista olímpico agradece a sus padres y entrenador por apoyarlo en los momentos que parecía que se desmoronaba su carrera.
Entre las cosas que más recuerda está el ver a su madre lavar a mano, y su único anhelo era poder comprarle una lavadora.
“Cuando firmé mi primer contrato, a los 18 años, lo único que quería era eso; hoy le puedo dar más”, bromeó Usain.








