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Han pasado cinco meses desde que Viridiana Álvarez ascendió al Everest.

CIUDAD DE MÉXICO, octubre 29 (EL UNIVERSAL).- Han pasado cinco meses desde que Viridiana Álvarez ascendió al Everest. Desde entonces, la agenda de la aguascalentense no ha tenido un momento libre, pues las invitaciones a reconocimientos, talleres y conferencias son constantes.

«Me siento muy privilegiada, la verdad nunca imaginé la dimensión que alcanzaría mi ascenso. Mi objetivo ahora es decirle a las personas que pueden conseguir lo que quieran y no necesitan ser atletas de alto rendimiento», comentó la alpinista, quien fue apenas la séptima mexicana en conquistar la montaña.

Para concretar la hazaña, Viridiana vendió su auto, arrasó con sus ahorros y pidió ayuda a sus familiares.

«Todo valió la pena por llevar la bandera de mi país tan alto. Cuando platico con las personas les digo que siempre deben buscar sus sueños y si es en una montaña mejor porque subirla significa una autoconquista de nuestros propios temores».

Álvarez aún no tiene fecha para un nuevo ascenso. Los estragos físicos, comenta, son muy fuertes y se requieren meses para recuperarse y estar listos para una nueva batalla.

«Se te congela la cara y los pies; además se caen las uñas y tienes muy poco aire en algunos trayectos. En mi caso tuve dos momentos en los que pensé que iba a morir; uno fue cuando me quedé con poco oxígeno a pocos metros de la cima y el otro cuando dos bloques de hielo se desprendieron muy cerca de mí».

Antes de alcanzar la cima en mayo pasado, Viridiana pasó 19 horas sin dormir entre fuertes tormentas de nieve.

«Es algo similar a lo que pasa un atleta de alto rendimiento previo a una gran competencia. Hay que darlo todo hasta el límite de las fuerzas y poner a prueba nuestra fortaleza de mente y voluntad».

En los primeros días de diciembre, la alpinista será homenajeada como una aguascalentense distinguida y un ejemplo de superación, dedicación y disciplina.

«Agradezco a todos sus reconocimientos, me motivan para quizá en algún momento planear otra gran aventura. Por lo pronto estoy contenta de compartir mis vivencias con otras personas que no se animan a intentarlo».