Al Calor Deportivo

Festeja IVD a las madres trabajadoras

Secretarias, personal de limpieza, analistas, metodólogas y jefas de área que laboran en el Instituto Veracruzano del Deporte (IVD) comparten un don especial: ser mamás; este lunes recibieron obsequios y partieron el pastel en un significativo festejo.

 

Combinar el trabajo con la misión de cuidar el hogar y a los hijos no es tarea fácil, pero todas lo hacen siempre con la mejor disposición y por ello recibieron palabras de aliento y una felicitación por parte de la Dirección General y sus compañeros de la dependencia.

 

Una de ellas es Isabel Burgueño, coordinadora de Inscripciones para Olimpiada Nacional y Nacional Juvenil y madre de los destacados deportistas Arturo y Dania Abascal, especialistas en salto de altura.

 

Para Isabel, ser mamá no ha sido fácil, “pero cuando asumimos el compromiso de ser papás lo hicimos buscando que nuestros hijos se pudieran desarrollar en lo que les gusta y eso conlleva sacrificios, como el que hoy Arturo no viva en casa, pues estudia y entrena en Monterrey”.

 

Al igual que en muchas familias, Burgueño confiesa que muchas veces le toca la parte difícil en cuanto a aplicar autoridad se refiere. “El papá es el consentidor, la mamá es la que marca las reglas y sí soy un poquito más exigente, pero son dos chavos muy tranquilos, muy coherentes y siempre tratamos de dialogar; son muy pocas las veces en que les hemos negado algo o no les hemos dado permiso”.

 

Para ella, ser madre es una bendición que le cambió la vida. “Es una emoción ver que una personita depende de ti y verla crecer día con día es algo que disfrutas siempre. Como mamá no vuelves a dormir igual, si ellos salen por diversión o por sus competencias siempre estás al pendiente, pero son buenos chicos y se dejan cuidar muy bien”.

 

En el deporte, la familia Abascal Burgueño encontró la mejor inversión para formar en Arturo y Dania mejores seres humanos. El hijo mayor es campeón nacional juvenil en salto de altura y la menor comienza a abrirse camino en esta apasionante disciplina.

 

“Nuestra misión es inculcarles la pasión por el deporte, disfrutamos verlos triunfar y estamos con ellos también en los fracasos porque las derrotas sirven también para ir creciendo”.

 

En su labor dentro del IVD, a Isabel le toca ser mamá de los niños y jóvenes que acuden a la Olimpiada Nacional, con los que siempre tiene palabras de aliento al igual que con sus hijos.