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- Escrito el:: 2 agosto, 2016
¿Y después qué? Es la pregunta que se hacen millones de brasileños a tres días del inicio oficial de los Juegos Olímpicos de Río...
RÍO DE JANEIRO, Brasil, agosto 2 (EL UNIVERSAL).- ¿Y después qué? Es la pregunta que se hacen millones de brasileños a tres días del inicio oficial de los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Cansados de promesas sin cumplir, una buena parte de la población anfitriona se pregunta cuál será el beneficio de albergar la edición XXXI de la justa veraniega.
“Lo mismo dijeron hace dos años en la Copa del Mundo y ahora tenemos estadios que no se usan porque no hay dinero para el mantenimiento. Muchos piensan que lo que se gastó en los complejos deportivos se podría usar para crear empleos, no en estructuras que nunca se volverán a usar”, comenta Joao, un taxista.
Orgullosos, los organizadores presumen una erogación de siete mil millones de reales (aproximadamente 40 mil millones de pesos) en las modernas estructuras que recibirán a más de 10 mil deportistas de todo el mundo. Un gasto considerado por muchos como oneroso.
“Brasil tiene muchos problemas. Aunque su gente es muy cálida y amistosa, es difícil dejar atrás los problemas económicos y políticos”, añade el conductor.
El tráfico se ha duplicado y se pueden ver enormes filas para abordar los autobuses públicos. Sólo aquellos con una calcomanía oficial pueden utilizar el carril olímpico. Quien infrinja la ley deberá pagar una multa de mil 500 reales (9 mil pesos); cantidad equivalente a dos meses de trabajo para un brasileño con el sueldo mínimo.








