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Se destapa el arreglo de partidos en el futbol mexicano

Antonio Carlos Santos "destapó la cloaca" sobre la semifinal del Verano 2003 en el Ascenso

Año 2003. Eran tiempos oscuros en el futbol mexicano, en donde no se sabía quién estaba al mando de qué equipo, quién era el dueño, de dónde salía el dinero para manejarlo.

El León era el ganador del torneo de Verano 2003, corona que ahora se destapa, gracias a las declaraciones de Antonio Carlos Santos, a Ignacio Suárez “El Fantasma” en Récord, estaba manchada por sobornos del club guanajuatense, manejado por Carlos Ahumada, a algunos de los jugadores de los Lagartos de Tabasco en las semifinales.

 

Me acuerdo perfecto de esa chingadera -dijo el ‘Negro’ Santos, técnico de ese club. Llegamos con una ventaja de 2-0 y un día antes del partido Ahumada y Carlos Reinoso le ofrecieron 500 mil pesos por lo menos a cinco jugadores (…). 500 mil peros era pero un ching.. de lana y más para un jugador del Ascenso«.

 

Santos se enteró de todo esto por medio de Camilio Romero, quien entonces jugaba en ese club. “El que habló conmigo la mañana antes del juego fue Camilo Romero, que era el capitán. No me dijo con qué jugadores habían hablado Ahumada y (Carlos) Reinoso -técnico de ese León-, sólo me dijo que lo habían contactado a él y que no aceptó, que él me decía eso porque tenía una carrera intachable y no quería problemas, que si quería mejor no lo metiera. Y eso se lo agradecí mucho, porque fue valiente y derecho”.

 

En el juego… «Todo iba de poca madre. Pero se me empezó a hacer raro que llegábamos y fallábamos muy claras. No las metíamos. En el segundo tiempo, nos metieron dos goles raros a balón parado. (…) nos sacaron el partido en minutos en el segundo tiempo, nos metieron cuatro. Nos eliminaron y paso el León. ¿Pero sabes que fue lo peor y lo más evidente?, que al otro día al bajar a desayunar al hotel ya no estaba nadie del equipo ¡Nadie!«.

 

Así León avanzó a la final, pero para subir a Primera, debía ganar la serie por el ascenso contra el Real Irapuato, que también estaba rodeado de irregularidades, pero que había ganado campeonato de Invierno 2002.

 

Y también se desató el escándalo. En la ida, los freseros ganaron 2-1 y la vuelta que se debía realizar en el estadio Sergio León Chávez, se desató el escándalo. Desde el martes, un comando armado de ocho personas tomó el inmueble debido a una supuesta compra-venta no reconocida del equipo de parte de Ahumada. Esto se negó y el estadio fue liberado horas después.

Pero dos días antes del juego, mientras la gente esperaba que se abrieran las taquillas para la compra de boletos, otro comando tomó el estadio y un helicóptero, el famoso helicóptero azul y blanco, trató de aterrizar en la cancha; las porras de Irapuato lograron ingresar, capturaron a los saboteadores y el vicepresidente del equipo, Armando Uribe, levantó una demanda y aunque no nombró directamente a Carlos Ahumada, sólo dijo: “Un ciudadano común y corriente no tiene acceso a un helicóptero”.

No estaba claro quién era el dueño del Irapuato en ese entonces. El que aparecía como dueño era Kléber Máyer, empresario joyero, aunque años más tarde se supo que el verdadero propietario era Tirso Martínez Sánchez, conocido como “El Futbolista”, presunto líder de un cartel del narcotráfico ligado a Joaquín “Chapo” Guzmán.

 

El juego por el ascenso se desarrolló días después. Irapuato ascendió pero las sospechas continuaban. El equipo terminó el Clausura 2004 y la FMFpara cortar el problema de tajo, decidió reducir la Liga a 18 equipos, siendo el equipo fresero uno de los sacrificados, pagando 10 millones de dólares a los dueños… Los cuales nunca se supo realmente quiénes eran.

Esto no fue nada nuevo, en esos años la Federación recibió constantes quejas de equipos afectados de una u otra forma por el León y sus malas artes, como las de espiar los vestidores, echar gases lacrimógenos a los hoteles de los rivales y hasta pintar el vestuario de la visita minutos antes del juego para dejar un fuerte olor a thinner.

A nosotros nos echaron gas lacrimógeno en las habitaciones. En la noche subieron a las habitaciones para molestarnos y luego lanzaron gas lacrimógeno, por ello salimos del lugar con los ojos y garganta irritados; el domingo presentamos una queja en el hotel y, lo peor, cuando llegamos al estadio nos dijeron que no podíamos entrar al vestidor porque lo acababan de pintar”, recordó Guillermo Mendizábal, técnico de los Correcaminos que perdió la semifinal ante los guanajuatenses en ese Verano del 2003, según recogió el diario “Crónica” en esos años.

 

La misma directiva de los Lagartos de Tabasco se quejó que el León espió en el vestidor con una cámara de video y micrófonos colocados detrás de un espejo. “Eso fue con la intensión de que Carlos Reinoso, se enterara de todas las indicaciones que daba previo al juego de vuelta de los cuartos de final”, dijo en ese tiempo Antonio Carlos Santos.