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La exigencia es siempre ganar

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Emilio Azcárraga Jean llegó orgulloso a las instalaciones de Coapa. Caminaba con el pecho erguido y la cabeza alta.

CIUDAD DE MÉXICO, octubre 13 (EL UNIVERSAL).- Emilio Azcárraga Jean llegó orgulloso a las instalaciones de Coapa. Caminaba con el pecho erguido y la cabeza alta. Los 12 títulos del América en la era profesional —que data de 1943-44— le dieron ese ánimo de celebrar la fiesta centenaria con los que hoy están en el club.

El dueño de las Águilas, según revela Ricardo Peláez, presidente deportivo del equipo, “está muy contento”. La sonrisa del hijo del “Tigre” Emilio Azcárraga era evidente, al inaugurar la cancha “100 Años de Grandeza”. Los trofeos avalan a su franquicia como la más ganadora de cetros ligueros de la Liga MX. No había nadie más contento en El Nido.

“El compromiso con él [Azcárraga] es permanente, la responsabilidad que nos delega es fundamental. Está muy atento, participativo, respetuoso con los que estamos en el América, pero la obligación existe y este torneo vamos a ganar algo”, prometió Peláez.

“La exigencia es ser el equipo más ganador por otros 100 años más, la gente así lo quiere”, remató el directivo emplumado.

Como capitán azulcrema, Rubens Sambueza respaldó lo que dijo su presidente, “porque lo que viene es hacer más grande la historia de este equipo con más títulos”.
“La fiesta tiene que ser completa y hay que ganarle al primer lugar del torneo que son los Xolos”, asumió el líder americanista.

El dueño del América convivió con los empleados del club que llevan más años. Les entregó reconocimientos y tuvo una comida con el plantel en la que sólo estuvieron los reporteros de Televisa y otros comunicadores elegidos por la presidencia de la empresa de telecomunicaciones.
“Aquí, la exigencia no es el centenario, es ganar títulos cada semestre”, sentenció Azcárraga Jean en una entrevista concedida a la televisora Fox Sports.

Afuera, desde alrededor de las 10:00 horas, había cerca de 200 barristas que tenían la ilusión de entrar a El Nido. Crearon una manta de 100 metros para rendirle un homenaje al equipo de sus amores. Pero para ellos no hubo acceso a la celebración centenaria. Se quedaron sin fiesta.