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Herida azul todavía no cicatriza

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Una semana después, las cuatro dagas azulcremas todavía desangran a los corazones celestes. Es el precio de la inverosímil derrota (3-4) en el “Clásico...

CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 17 (EL UNIVERSAL).- Una semana después, las cuatro dagas azulcremas todavía desangran a los corazones celestes. Es el precio de la inverosímil derrota (3-4) en el “Clásico Joven”, esa que ha tornado oscuros los días de La Máquina.

Tomás Boy y sus dirigidos visitan la noche de este sábado a los Jaguares de Chiapas, mas la herida provocada por el América está lejos de cicatrizar.
El arquero José de Jesús Corona admite, en el aeropuerto —previo a viajar a Tuxtla Gutiérrez—, que los Cementeros han vivido una semana “complicada y muy amarga”.

“La verdad es que ha sido una de las peores semanas que hemos tenido, pero hay que ponerle el pecho a las balas, asimilar la situación y trabajar, porque es la única manera de revertirla”, agrega. “Son momentos complicados para uno, como jugador y cruzazulino, pero pasan en la vida y hay que asimilarlos, seguir adelante. Jamás bajar los brazos, ni dejar de luchar”.

Filosofía aplicada por un grupo para el que comienza a agotarse el margen de error. Es cierto que se ubica en el puesto 15 de la clasificación, pero la zona de Liguilla no está lejos, así es que el primer paso es tratar de superar el mazazo que significó la voltereta del sábado en el estadio Azul.
El medallista áureo en los Juegos Olímpicos Londres 2012 revela que “fue muy importante hablar sobre lo que dejamos de hacer [contra las Águilas], más en el segundo tiempo. Se hizo una buena primera mitad y es lo rescatable. No alcanzó, eso está claro, y no nos gustó la manera en la que se perdió”.

“De eso estamos conscientes y la mejor manera de revertir esta situación es con trabajo, dar vuelta a la página, simplemente aprender de lo que ha pasado y que no vuelva a suceder”, complementa.

Para lo que ha sido importante el criticado Tomás Boy, quien —según el guardameta— ha pedido a sus futbolistas “asimilar lo del sábado pasado. Sí hacer un análisis, pero dar vuelta a la página. Nos hizo ver que, a eso, ya no se le puede modificar algo. Lo único es aprender y seguir trabajando”.

Intentarán rescatar una temporada que, a la mitad, luce cerca de convertirse en otro fracaso. El Cruz Azul acumula cuatro torneos consecutivos sin clasificar a la fase final (racha más larga en su historia), pero Guillermo Álvarez —presidente celeste— ha optado por dar otro voto de confianza y dejar en el puesto al “Jefe”, lo que motiva a los jugadores.

“En cuanto al respaldo, siempre lo hemos tenido y —en este caso— Tomás por parte del presidente, lo cual se le agradece, pero ahora nosotros ya tenemos que tomar cartas en el asunto, saber que debemos trabajar y dar resultados… Por eso estamos aquí”, recuerda Corona. “Para respaldar al director técnico, tenemos que hacer bien nuestro trabajo”.

A final de cuentas, saben que militar en uno de los clubes denominados “grandes” les colocará en el ojo del huracán cuando los resultados positivos no aparezcan. Más que preocuparse por las críticas, les duele el simple recuerdo del cotejo frente a las Águilas.

“La presión siempre va a estar. Es un club importante, grande”, subraya el delantero Érick Torres, recién llegado a La Máquina. “Lo tomamos como una responsabilidad, un gran reto levantarnos de esto, darle la vuelta lo más rápido posible a lo que pasó atrás y enfocarnos en lo que viene, a tener una buena segunda parte [del torneo] e ir sacando puntos de tres en tres”.
Antes, deben olvidar.