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“Chuletita” se revalora

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El delantero del Santos al fin logra levantar el título, tras su amargo paso por Cruz Azul

El Universal

La vida le ha cambiado a Javier Orozco. Hace dos años era víctima de cualquier tipo de burlas al caer en la final con Cruz Azul y ahora la vida lo puso en la palestra; es el héroe de la gran final, campeón con el Santos al haber anotado cuatro goles en el juego de ida, cuatro tantos que al hacer las cuentas finales fueron claves para el título, el quinto de Liga en la historia del Santos Laguna.

“Después de mucho sufrimiento, la vida me está premiando con este momento”, dijo Orozco llorando, recordando todos los malos ratos.

“Estoy feliz, muy feliz por este título. Esto es de todos, de mi familia, porque siempre han estado a mi lado. Mi papá, mi mamá, mi hermanos, todos”.

No le importó haber salido de cambio, apenas en el primer tiempo del juego, “el profe [Pedro Caixinha] sabe por qué lo hizo y yo tengo que respetarlo. Al final, lo importante fue que en la segunda parte jugamos mucho mejor y sirvió para ser campeones; ese era el objetivo, ser campeones, no hay nada que reclamar”.

De palabra.Por su parte, el presidente de los laguneros, Alejandro Irarragori, afirmó que hay un acuerdo de palabra para que Pedro Caixinha siga al frente del equipo.

“Nosotros queremos que se quede, pero todo depende de él. No hay algo firmado, pero somos gente de palabra y creemos que debe seguir al frente del equipo”, comentó.

La felicidad no cabía en él. “Siempre creí en este proyecto. Pese a todas las críticas hoy somos campeones. Somos el equipo más joven de la Liga y le dimos a nuestra afición este lindo regalo”.

Capitán. El capitán de Santos, Carlos Izquierdoz, disfrutó como nadie la final. El argentino sintió que la corona estaba cerca y lejos de estar en sus manos. “Fue increíble lo que acabamos de vivir. Lo sufrimos mucho, demasiado, pero tenemos que darle méritos al Querétaro, fue un gran rival que se entregó hasta lo último, nunca dimos el triunfo por sentado y se mostró por qué”.

Engrandeció la corona santista porque “nadie creía en nosotros. Entramos como el número ocho a la competencia, y fuimos paso a paso, fase a fase y en la final mostramos de lo que somos capaces”.