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Real Madrid campeón de la Champions League 2016

Tomada del twitter de Champions League
En tanda de penales los merengues derrotaron al Atlético de Madrid (5-3)

CIUDAD DE MÉXICO, mayo 29 (EL UNIVERSAL).- Fue una conquista desde el infarto. Los corazones madridistas estallaron cuando Cristiano Ronaldo mandó el balón a las redes para ponerle fin a una serie de penaltis dramática y angustiante. Éxtasis merengue, júbilo blanco, la undécima corona de Europa para el Real Madrid en el cielo italiano, mientras el Atlético de Madrid soltaba, otra vez, lágrimas amargas, de derrota.
Tanda desde los once pasos en el que el único que falló fue el colchonero Juanfran, quien puso el balón en el poste y la “Orejona” en los botines de CR7, quien no falló. Fue el hombre de la sentencia para definir el duelo 5-3, tras el 1-1 en tiempo regular, mismo que se mantuvo en los tiempos extra.
“Tuve una visión, vi que iba a marcar el gol de la victoria. Le pedí a Zidane que me dejara tirar el quinto porque iba a marcar el gol de la victoria”, reveló el astro luso.
Resultado que apeló a la genética de ambos equipos. El Real Madrid siempre gana; el Atleti lucha, corre, muerde, pero termina derrotado, como en Lisboa hace dos años y ayer en San Siro. El destino ha sido cruel con los rojiblancos y bondadoso con los merengues.
“Lo había soñado. Sí, se puede siempre y cuando se trabaje con un equipo como este. El Madrid y su historia pueden conseguir cosas importantes. Lo hemos conseguido con esfuerzo y trabajo. Hemos luchado hasta el final. Se lo merecen todo”, describió Zinedine Zidane, estratega del club blanco.
Diego Simeone, técnico colchonero, descartó la palabra revancha desde el primer momento. Quería que sus jugadores olvidaran lo sucedido en el estadio Da Luz, cuando su equipo estuvo a 120 segundo de conquistar su primera Champions. Optó por el vocablo “oportunidad”. Era el partido de sus vidas. Y así lo vivieron hasta la extenuación. Filipe Luis y Koke acabaron reventados y lesionados en la prórroga. La fortuna le traicionó de nuevo.
Zidane cambió el mapa táctico del Real Madrid. Nunca ha sido un equipo que presuma de estrategia. Siempre ha vivido el Madrid del talento individual y jamás ha podido presumir de pizarra o circunstancias similares.
Sin embargo, ayer sorprendió al mundo del futbol. Antes del primer cuarto de hora, se vieron detalles desconocidos. Sacó Kroos un tiro de esquina hacia Marcelo con el fin de despistar al ejército defensivo del Atlético en el punto de penalti.
Gareth Bale incluso había avisado con una falta lateral. Y en ese contexto, el libreto de Zidane culminó con el gol de Sergio Ramos. Producto de otro balón parado de Kross que peinó Bale a modo de guardia de tráfico y lo incrustó en el barullo que aprovechó Sergio Ramos con otro tanto histórico en fuera de lugar.
La posesión fue del Atlético de Madrid. 62 por ciento frente a un 38 en el último cuarto de hora para el Atlético. En el segundo tramo, más de lo mismo 58-52. Números anormales. Papeles cambiados.
Control del balón para el Atlético de Madrid. Griezmann tuvo su penalti. Lo mandó al larguero. El segundo tiempo fue rojiblanco. Juanfran llegó fino en la transición y Carrasco, letal, llevó la final a la prórroga y al drama.
En los penaltis, con tanto equilibrio, decidió Cristiano Ronaldo en el quinto. Ni los porteros Oblak ni Keylor Navas aparecieron. Koke y Filipe Luis, especialistas, se lesionaron por el bando colchonero. No llegaron. El Madrid, en cambio, lo ganó en su faceta de infalible.
Ninguno de sus jugadores falló alguno de las cinco penas máximas. El rey de Europa viste de blanco. Su leyenda crece. Es su cuarta Champions de este siglo y la undécima en su historia.