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Los niños triquis rompieron barreras

Foto: El Universal
Ya pasaron seis años desde que Sergio Zúñiga comenzó con el proyecto deportivo-educativo de los niños triquis en Oaxaca.

 

CIUDAD DE MÉXICO, julio 9 (EL UNIVERSAL).- Ya pasaron seis años desde que Sergio Zúñiga comenzó con el proyecto deportivo-educativo de los niños triquis en Oaxaca.

Desde entonces, cuenta el entrenador, ha conseguido importantes victorias no sólo en lo referente a la colección de trofeos sino, más importante, en el aspecto social.
“Rompimos muchas barreras, los viejos usos y costumbres sobre la educación fueron borrados. Las familias ya no se niegan a que sus hijos estudien y practiquen deporte, porque se dan cuenta que son modelos a seguir, personas buenas”, revela el profesor.
Zúñiga está orgulloso de los más de dos mil pequeños oaxaqueños que actualmente integran su academia en Oaxaca. Hay algunos como Dylan Ramírez que sobresalen con un promedio en segundo de secundaria de 9.7 y un buen desempeño sobre la duela.
“Estos niños tienen ese espíritu tan grande que sólo te da la pobreza; poseen el espíritu de garra, esas ganas de no vencerse, de sentir ese amor por representar al país y entender que lo llevan en la espalda. Ellos nunca piensan en el dolor, en lo que han pasado, quieren ganar a cualquier precio”.
Aunque ahora sus pies ya no lucen descalzos, como en sus inicios, y reciben apoyo del gobierno federal, la disciplina es la misma.
“Desde el que tiene 7 años hasta el de 14 saben que si no respetan las reglas son expulsados. No hay segundas oportunidades y tienen que regresar a la región triqui”.
Otra de las victorias que destaca el entrenador Zúñiga es el respeto que sus alumnos se han ganado a nivel internacional.
“Da mucho orgullo que países como España y Francia sigan nuestra historia de cerca y nos tomen como ejemplo de cómo se pueden combinar el deporte y la educación”.
Los pequeños basquetbolistas tienen un destino prometedor.
“Algunos quizás se queden en la Ciudad de México para estudiar, después de la secundaria algunos van a estudiar en Houston y ya tenemos acuerdos para que la universidad sea en Barcelona”.
El trabajo de Zúñiga está lejos de llegar a su fin.
“A lo mejor para algunos niños triqui ya cambió su realidad con este proyecto, pero no para sus familias que siguen viviendo en la misma pobreza y con la mismas carencias”, finalizó.