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La heroína que sueña con un podio

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Yusra Mardini tiene el rostro de un ángel. Se convirtió en uno cuando le salvó la vida a 16 refugiados

RÍO DE JANEIRO, Brasil, agosto 19 (EL UNIVERSAL).- Yusra Mardini tiene el rostro de un ángel. Se convirtió en uno cuando le salvó la vida a 16 refugiados, al jalar con su cuerpo durante más de tres horas, un bote que naufragaba por el mar Egeo. Huía de Siria, su país natal, por la guerra civil que ha obligado a millones de personas a buscar un escape, principalmente hacia Europa.
La joven de 18 años es integrante del Equipo de Refugidados Olímpico que acudió a competir en Río 2016. La nadadora es jovial, alegre, espontánea. Asegura que después del sufrimiento que vivió, nunca renunció a sus sueños e invita a los refugiados a no rendirse. Descarta, en entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL, sentirse una heroína, aunque los ojos del mundo la vean así.
Le gusta la lasagna, admira a Michael Phelps y tiene el sueño de ganar la medalla de oro en Tokio 2020. “Estoy segura de que lo puedo lograr”, anuncia.
—¿Cuál es el significado de la vida para ti, después de salvarlos?
—Estoy muy orgullosa de lo que he hecho, de lo que he logrado después de aquel viaje. Creo que para mí nadar es la vida.
—¿Qué sueños tienes, luego de competir en unos Juegos Olímpicos?
—Mi sueño es ganar la medalla de oro en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Voy a trabajar muy duro para eso y estoy segura de que lo puedo conseguir.
—¿Cómo era tu vida en Siria antes de que, en definitiva, buscaras escapar hacia Europa?
—La vida en Siria era normal. Me levantaba a las ocho de la mañana, iba a la escuela, entrenaba y regresaba a casa. Era mi vida. Me tuve que ir.
—¿En qué pensabas cuando nadabas con el bote atado a tu cuerpo?
—Fue increíble, realmente tenía mucho miedo, tenía miedo de lastimarme yo o mi hermana [Sarah]. Pensaba que sería una vergüenza para mí si me daba por vencida, dejar que todo se hundiera, porque yo soy una nadadora y que no podía ahogarme. Eso pensaba.
—¿Qué le dirías a cada refugiado si pudieras hablar con ellos?
—Les diría que primero que nada, el dolor que sientes ahora va a cambiar. Sólo necesitas ser paciente, que sigan sus pasiones realmente, lo que está en sus corazones y lo que amas. No hay meta a la que no puedas llegar, por más que haya problemas, porque muchos refugiados son doctores, nadadores. Es increíble. Después de los Olímpicos voy a juntarme con ellos, platicar. Sé que es muy duro.
—¿Qué representa para ti el coraje?
—El coraje es que después de todo el dolor que viví tuve que dejar mi país y mis entrenamientos, que es lo que más amaba, pero sigo haciendo lo que me apasiona, que es nadar.
—¿Cómo se pueden parar las guerras como la que azota a Siria?
—No se puede controlar eso, las guerras son porque… si todos están felices con lo que tienen y lo disfrutan, no habría. Pero hay mucha gente que quiere más y más. Luego se hace religioso, político y las guerras comienzan.
—¿Qué siente una deportista como tú al saber que eres el orgullo de millones de refugiados?
—Pienso que hay mucha gente que me dice que soy increíble, que les provoco júbilo, después de muchos años de vivir dolor y todo eso, es muy bueno que pueda lograr cosas por los refugiados, que se sientan orgullosos de mí.
—¿Te gustaría competir por Siria?
—Muchos me preguntaban si competiría por Siria, Alemania [donde se encuentra refugiada] o por la bandera olímpica, pero elegí la última porque representa a todos los países, a los refugiados, a los jóvenes que me apoyan y a los que no. No importa la bandera, porque el carril que tienes no te pregunta la nacionalidad o si eres refugiado o sirio. Somos igual que todos y ponemos el corazón.
—¿Cambiaron tu vida los JO?
—Sí, porque sólo tenía mil seguidores y ahora 15 mil en redes sociales. Es una experiencia increíble, te motiva, apoyan a los refugiados con patrocinadores que se integraron al equipo Visa. Los Juegos Olímpicos cambiaron mi vida porque me hacen nadar y nadar. Quiero estar en Tokio 2020.
—¿Pudiste conocer a Phelps y que te dé lecciones para tu técnica?
—Sólo quiero una fotografía, no quiero lecciones de él, tomarme una imagen con él, platicar un poco de natación y ya. Lo vi, pero la verdad es que estaba entrenando y no quise molestarlo.