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La de nudillos lo salva

Foto: El Universal
Eddie Gamboa, lanzador de los Venados, revivió su carrera con este pitcheo

El Universal

Tan impredecible como una bola de nudillos es la carrera de los pitchers que recargan su carrera en este lanzamiento. Y es que en ocasiones pueden ser imbateables y otras tantas son casi un punto muerto para hacer contacto. Pero lo que es una realidad es que casi todos los serpentineros que optaron por el knuckleeball, lo hicieron para dar aliento a una carrera casi muerta.

Es el caso de Eddie Gamboa, parte de la rotación de los campeones de la Serie del Caribe, Venados de Mazatlán, quien encontró en el pitcheo de nudillos una segunda oportunidad para continuar en el beisbol profesional y con ello seguir aspirando a Grandes Ligas.

Los nudilleros o nudillistas no son muy comunes en el beisbol, es un estilo que tiende a desaparecer porque es un lanzamiento que nunca se llega a dominar al 100 por ciento.

El mayor atractivo radica en la nula rotación de la pelota que en el trayecto es influenciada por los flujos de aire, lo que la convierten en mariposa con vuelo impredecible.

“Yo tengo un lanzamiento rápido de 91 millas, pero en el beisbol profesional existimos muchos con esa velocidad. Cuando estaba en los Orioles me preguntaron si tenía algo más, porque había más jugadores que lanzaban con mayor velocidad. Entonces lancé la bola de nudillos y la gerencia se sorprendió. Yo sabía que era muy probable que me iban a cortar, pero gracias a los nudillos sigo aquí [beisbol organizado]”, externó Gamboa, quien nació en California pero es hijo de padres zacatecanos.

Por ahora, Gamboa es el único lanzador mexicano que recarga gran parte de su labor en el lanzamiento de nudillos, que le enseñó su padre a los 12 años de edad, aunque en un principio renegó por considerarlo fuera de lo común.

“Yo al principio no quería lanzar la bola de nudillos, porque tenía mucha velocidad cuando jugaba en las categorías juveniles, sentía que no lo necesitaba, pero lo aprendí por estar cerca de mi padre.

“Mi papá fue el que me insistió para que yo aprendiera a lanzar la de nudillos. Me dijo Tom Candiotti, de los Dodgers de Los Ángeles, domina a todos los bateadores así, entonces lo hice, pero no la utilizaba porque yo tiraba duro hasta que firmé con los Orioles y me volvió uno más”, rememoró el nudillero.

Con 31 años de edad, Eduardo Gamboa irá a los entrenamientos primaverales con los Rays de Tampa Bay, con los que espera debutar, luego de que el año pasado se vistió un par de encuentros con Baltimore.

“El año pasado estuve con el equipo grande de los Orioles, me vestí para dos juegos, pero no me consideraron para jugar. No estoy tan preocupado porque sé que la oportunidad de Grandes Ligas va a llegar. Uno tiene que tratar de ser diferente. Para este pitcheo no hay edad y creo que tengo bastante tiempo para demostrar que soy material del mejor beisbol del mundo”.

En la actualidad los nudilleros son una clase en peligro de extinción, pues en la Gran Carpa sólo R.A. Dickey, de los Blue Jays de Toronto, logra destacar.

Aunque ha sido tentado para vestirse con la franela de los Toros de Tijuana, Gamboa por ahora prefiere enfocarse en su sueño de jugar en Estados Unidos, donde espera un nuevo llamado para ir a los parques de la MLB y poner a volar su mariposa.

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